
Cómo utilizar la esterilización con UV en telas impresas
Cuando se utiliza la esterilización con UV en textiles impresos, hay que tener mucho cuidado. Es necesario eliminar los gérmenes, pero también hay que asegurarse de que la tinta se adhiera bien a la tela, sin dañarla accidentalmente. Se trata de encontrar un equilibrio entre tener un efecto bactericida suficiente y mantener el calor bajo control, para que las impresiones permanezcan nítidas.
El truco con la potencia y la luz
Pasamos mucho tiempo ajustando la potencia y la frecuencia de las lámparas. Lo ideal es dirigir la luz hacia los puntos donde los contaminantes son más vulnerables. Pero si aumentamos demasiado la potencia, causaremos problemas: la tela se volverá amarillenta o los colores se desvanecerán. Para evitar esto, utilizamos balastos de precisión que mantienen la tensión constante, lo que evita parpadeos y garantiza una dosis uniforme de luz UV en toda la superficie de la tela. Así, no hay puntos ciegos.
Manejar el calor
Utilizamos vidrio de cuarzo, ya que permite que los rayos UV de onda corta pasen sin perder su intensidad. También utilizamos tubos recubiertos para reflejar la energía hacia la tela. Es una forma sencilla de evitar el desperdicio de energía. Pero hay que tener cuidado con el calor generado por las lámparas. Si la cinta transportadora se mueve demasiado lentamente, la tela se calentará excesivamente. Para evitar que la tela se deforme o se derrita, generalmente combinamos las lámparas con sistemas de enfriamiento por agua o aire forzado. De esta manera, la tela se mantiene fresca al tacto, mientras la luz realiza su trabajo.
Configuración y mantenimiento
Estos sistemas están diseñados para integrarse fácilmente en las líneas de impresión existentes. El cableado es bastante simple, pero asegúrese de que el aislamiento esté conectado a tierra. De lo contrario, podrían surgir interferencias electromagnéticas que afecten a los controladores de la cabeza de impresión. Eso sería un problema innecesario.
Una última cosa
Estas lámparas no duran para siempre. Después de unas 1,000 horas de uso, pierden aproximadamente el 10-15% de su eficacia. Monitoree el tiempo de uso de las lámparas. Si reemplaza las lámparas antes de que su intensidad disminuya demasiado, no tendrá que preocuparse por que una serie de telas defectuosas arruine su día. De esta manera, todo permanecerá consistente.