
Cómo lograr un curado adecuado de los textiles: La verdad sobre las lámparas UV
Nosotros fabricamos lámparas UV de cuarzo para uso en líneas de curado industrial. Si trabajas en el campo de la impresión textil, seguramente conoces bien los desafíos: es necesario que la tinta se adhiera instantáneamente a las fibras del tejido, pero al mismo tiempo no se debe dañar el tejido por error. Es un equilibrio delicado. Se necesita suficiente potencia para que la tinta se cure, pero no tanta como para dañar el material.
El secreto está en el vidrio.
Utilizamos cuarzo fundido de alta pureza. ¿Por qué? Porque permite que la luz UV pase a través de él sin bloquearla. Además, no se daña cuando la temperatura aumenta. El vidrio barato es un desastre: se romperá en cuanto se encienda.
También ajustamos la mezcla de gases y la distancia entre los electrodos dentro del tubo. Esto asegura que la luz tenga la longitud de onda adecuada para que la tinta se seque. A nadie le gusta esa sensación molesta de “pegajosidad” en la superficie del tejido; nuestro objetivo es eliminarla por completo.
Encontrando el equilibrio perfecto
Nuestros tubos están diseñados para ser reemplazables fácilmente. Solo necesitas indicarnos la longitud y la potencia necesarias para tu línea de producción, y nosotros nos ocuparemos del resto.
Pero hay algo importante: no basta con aumentar la potencia. Una mayor potencia significa un curado más rápido, pero también genera más calor. Si los ventiladores no pueden manejar ese calor, el tejido se sobrecalentará. Todo se trata de equilibrar la densidad de energía con la velocidad a la que se mueve el transportador, para que el tejido no se encogerá.
No permitas que la calidad disminuya
Las lámparas UV no duran para siempre. Con el tiempo, los electrodos se desgastan y el cuarzo se vuelve turbio. Esto le pasa a todos.
La mejor manera de solucionarlo es monitorizar el tiempo de funcionamiento de las lámparas. Cuando su rendimiento baje por debajo del 80%, comenzarás a notar problemas: tinta que se derrama o impresiones que no se adhieren bien al tejido.
Reemplaza las lámparas regularmente. Es la única forma de asegurarte de que el primer metro de tela tenga exactamente el mismo aspecto que el décimo milésimo metro.